Los ejercicios físicos

Hola amigos de VIH MY LIFE,

Varias amistades me han escrito preguntándome sobre como los ejercicios físicos pueden afectar la convivencia con el VIH. Usualmente es normal escuchar que los ejercicios físicos son necesarios para mantenernos saludables, pero, ¿qué pasa si se consumen esteroides, anabolizantes inyectables o creatinina cuando se está bajo una terapia antiretroviral?

Hacer ejercicio físico en forma regular y moderada brinda a las personas que vivimos con el VIH muchas de las mismas ventajas que también ofrece para la mayoría de las personas.

El ejercicio físico puede:

  • Mejorar la masa, fortaleza y resistencia musculares.
  • Mejorar la resistencia cardiaca y pulmonar.
  • Mejorar el nivel de energía para que usted se sienta menos cansado.
  • Reducir el estrés.
  • Aumentar su sensación de bienestar.
  • Ayudar a estabilizar o a prevenir la disminución de la cantidad de células CD4.
  • Aumentar la fortaleza de los huesos.
  • Reducir el colesterol y los triglicéridos.
  • Reducir la grasa abdominal.
  • Mejorar el apetito, el sueño, y el modo en el que el cuerpo utiliza y controla el azúcar en la sangre (glucosa).

Además de proporcionar cambios físicos, la actividad física permite una sensación de bienestar, de mayor coordinación y atención, un estado de ánimo más elevado y mayor capacidad de trabajo. Estos son beneficios que disfrutan en general quienes se ejercitan, sin embargo, las ventajas son más evidentes en las personas que están inmunosuprimidas y tienen una enfermedad categorizada por muchos, señalada, restrictiva y con varios prejuicios, ya que les permite mejorar su autoestima.

Una ayuda extra a los ejercicios fisicos…

Investigadores de la Universidad de California (San Francisco, EE UU) llevaron a cabo un estudio de reparto aleatorio controlado con placebo sobre un suplemento de creatina en un grupo de 40 hombres con VIH que realizaron un régimen supervisado de ejercicios durante 14 semanas, tres veces a la semana. Los participantes recibieron bien creatina o bien placebo durante dos semanas antes de iniciar los ejercicios de resistencia.

La creatina fue administrada en dosis de 20gr al día durante los primeros cinco días a fin de “cargar” el músculo con creatina y después dosis de 4,8gr durante seis semanas. A continuación, se repitió el ciclo de carga y mantenimiento.

La fuerza valorada por la medición del máximo para una repetición para ocho diferentes músculos (el máximo para una repetición es la máxima cantidad de peso que puede ser levantada en un ejercicio en particular, y en los ejercicios de resistencia en general se procura emplear pesos de aproximadamente un 70-75% del máximo para una repetición para cada ejercicio en particular)

Los hombres asignados al grupo de creatina ganaron aproximadamente 2,3kg de masa corporal magra frente a los 0,9kg del grupo que sólo hizo ejercicio, y esta diferencia fue estadísticamente significativa (p=0,01) pero al finalizar el estudio, no hubo diferencia en fuerza, valorada mediante el máximo para una repetición. En ambos grupos se produjo un aumento de fuerza de aproximadamente el 40%. No se pudieron detectar diferencias de metabolitos en el tejido muscular entre el grupo que recibió creatina y el que recibió placebo.

”La creatina aumentó la masa muscular por retención de líquidos en el músculo y no existe evidencia de que este tipo de cambio suponga ningún beneficio a largo plazo para la supervivencia de las personas con VIH”, declaró a aidsmap Giorgo Sakkas, de la Universidad de Tesalónica (Grecia), principal investigador del estudio.

“La creatina no supone una solución a largo plazo para aumentar la masa corporal magra en personas con VIH, y el aumento de masa corporal magra necesario para mejorar la supervivencia sería un aumento a largo plazo que sólo puede lograrse mediante la toma dietética de proteínas y la práctica de ejercicio de resistencia de modo continuado.”

También especuló que la falta de aumento de fuerza en el grupo de creatina podría deberse a un uso ineficaz de la energía generada por la creatina como resultado de un daño mitocondrial, pero el número de personas inscritas en el estudio fue demasiado pequeño para comparar las características de los que presentaron una respuesta y los que no.

 

“Las personas con VIH también han de ser conscientes del riesgo de la toxicidad a largo plazo de la toma de suplementos de creatina”, afirmó a aidsmap Giorgo Sakkas. Además de producir dolor muscular y calambres a corto plazo, la creatina puede producir también daño renal con el uso más prolongado, especialmente si la dosis es demasiado alta o si la persona que la toma padece de insuficiencia renal. También pueden correr un riesgo especial los pacientes que toman tenofovir u otros fármacos asociados con el aumento de los niveles de creatina y que se utilizan como tratamiento para el VIH.

 

Este tema seguirá pendiente de mas estudio…

 

 

 

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